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lunes, 2 de febrero de 2026

Los 4 acuerdos… ¿se puede ser impecable con las palabras siempre?

En el libro Los cuatro acuerdos, el primer acuerdo —sé impecable con tus palabras— suele presentarse como una regla simple, casi evidente. Sin embargo, cuando se intenta vivirla en la práctica, aparece una pregunta incómoda: ¿es posible ser impecable siempre con lo que decimos?

Responder con honestidad implica ir más allá del eslogan, porque la impecabilidad no es perfección, ni silencio forzado. Es conciencia aplicada al lenguaje. Y eso lo cambia todo.

palabras

Antes, ¿Qué significa ser "impecable"?

La palabra impecable viene del latín impeccabilis: “sin pecado”, “sin error”. En el contexto del acuerdo, no se refiere a no equivocarse, sino a no usar la palabra para generar daño ni compromiso innecesario. La palabra, entendida como energía creadora, puede sanar e incluso intoxicar; puede abrir posibilidades o cerrarlas.

Ser impecable no es hablar bonito. Es hablar con intención clara. Es elegir palabras que expresen verdad sin añadirle veneno (aun sin intención): sin humillación, sin exageración, sin manipulación emocional, sin toxicidad (como decimos actualmente). También implica reconocer cuándo callar, no por miedo, sino por lucidez.

La impecabilidad es una ética del lenguaje. Y como toda ética, se practica en contextos reales, no ideales.

La idea de ser impecable “siempre” suele generar frustración. Porque vivimos cansados, sobreestimulados, sin dormir... Porque hay discusiones, heridas abiertas, días malos... Porque somos humanos, eso somos.

Pretender impecabilidad constante equivale a exigir ausencia de emoción o con mucha mesura, y eso es imposible. La emoción precede a la palabra. A veces hablamos desde el enojo, el miedo o la tristeza antes de poder ordenar lo que sentimos. Eso no nos convierte en personas inconscientes; nos convierte en personas.

El error común es creer que fallar invalida el acuerdo. En realidad, fallar es parte del entrenamiento. La impecabilidad no es un estado que se alcanza y se conserva; es una dirección hacia la cual se vuelve una y otra vez.


Quizás desde un punto de vista mas personal, creo que: 

  • Impecabilidad no debe implicar censura emocional. Ser impecable no significa tragarse lo que uno siente. Reprimir no es ser consciente. El acuerdo invita a expresar sin agredir, no a callar para evitar conflicto. Decir “esto me dolió” es impecable. Decir “siempre haces todo mal” no lo es.
  • La palabra también va hacia adentro de quienes la decimos. Muchas personas cuidan su lenguaje externo, pero se maltratan internamente. Frases como “soy un inútil”, “siempre arruino todo” son formas de violencia verbal dirigidas al yo. La impecabilidad comienza en el diálogo interno, porque ese diálogo condiciona decisiones, autoestima y conducta.
  • No es un acuerdo para exigir a otros, sino un acuerdo personal. Cuando se usa para señalar o corregir a los demás, se transforma en una herramienta de control. La verdadera práctica es silenciosa: se nota en el modo de hablar propio y no en la corrección ajena.

La pregunta correcta no es “¿puedo ser impecable siempre?”, sino “¿puedo volver a la impecabilidad cada vez que me doy cuenta?”. Esa vuelta es el verdadero músculo que se entrena.

Algunas prácticas simples —no fáciles— ayudan: Pausa antes de hablar, dicen que 5 segundos nos separan decir algo totalmente atravesado por la emoción a algo entre la emoción y la sensatez. Hablar en primera persona: usar “yo pienso”, “yo necesito”, “yo siento” reduce posibles ataques y abre diálogo. Reparar cuando sentimos fallamos: Reconocer excesos, ofrecer disculpas, corregir. Eso también es impecabilidad.

En un mundo saturado de palabras impulsivas, elegir hablar con conciencia no es ingenuidad. Es una forma silenciosa y profunda de responsabilidad personal.

jueves, 29 de julio de 2021

Una mala persona no llega a ser un buen profesional, según Gardner

"JURAMENTO DE ÉTICA PROFESIONAL" by Instituto Hispano is licensed with CC BY-ND 2.0. To view a copy of this license, visit https://creativecommons.org/licenses/by-nd/2.0/

Una simpática nota de Lluís Amiguet, en la que el científico explica -apoyado en su trabajo sobre las inteligencias múltiples- porqué debes ser primero una buena persona, para aspirar ser un buen profesional, entendiendo a cada persona como un único frente al resto:

 "Ninguna persona es mejor ni peor que otra. Ni tampoco igual a otra. Lo que nos hace humanos es que cada uno de nosotros es único. Así que ríase, con la neurociencia, de quien diga que alguien es más listo que otro: ¿listo para qué? Cualquier talento no es sino capacidad de adaptación al entorno: inteligencia. Por eso, Gardner sostiene que hay más de una. Y ahí no acaba nuestra diversidad: cada cultura y cada persona entiende esa teoría –todas las teorías– a su manera. Manera, además, que varía con la edad: cuanto más envejeces, más difícil te resulta adaptar tu vida a las nuevas ideas y menos adaptarlas cómodamente a tu modo de vivir sin variarlo. Por eso, creer saber envejece y querer saber rejuvenece."

 ¿Quieres leer más?, ve a la nota completa:  https://www.lavanguardia.com/lacontra/20160411/401021583313/una-mala-persona-no-llega-nunca-a-ser-buen-profesional.html?fbclid=IwAR1gyJDwJFCEewHsrPmalgiwFPFsfeZW443x3QHS-qggCe138zD4xwwBqnE 

 

Imagen: "JURAMENTO DE ÉTICA PROFESIONAL" by Instituto Hispano is licensed under CC BY-ND 2.0

sábado, 24 de julio de 2021

"Te admirarán por tu forma de ser", entérate de más

Si bien el CV es sumamente importante a la hora de buscar empleo, mantenerlo y querer mejorar tus condiciones laborales, las habilidades duras están perdiendo terreno frente a las habilidades blandas. Y no solamente ocurre a la hora de postularte a un empleo, también ocurre en la vida cotidiana, en la que siempre preferimos rodearnos de personas que nos puedan contener, que nos apoyen, que no nos juzguen, que nos acompañen a la hora de lidiar con las frustración, etc.

¿Qué son las habilidades duras?

"Las habilidades duras son todas aquellas competencias vinculadas directamente con las tareas realizadas por el colaborador. Son los conocimientos y habilidades sobre un tema en específico que permiten que el trabajador desempeñe su puesto" (1), es decir, el resultado de estudios, experiencias académicas, experiencias laborales, capacitaciones, etc... Para dejarlo en blanco sobre negro, podríamos decir que las habilidades duras son las capacidades y habilidades de trabajo, de resolución, de análisis, de explicar, etc., que aprendiste en la escuela: hacer un plan de marketing, plantear un problema de investigación, diseñar un plano, utilizar un software de análisis de datos.

Son las habilidades que miran, antes que al resto, a la hora de pensarte como un candidato para un puesto de trabajo, un ascenso o alguna promoción en tu lugar de empleo. Pero también te habrás fijado que en las situaciones de entrevista de trabajo, por ejemplo, también se fijan en cómo te expresas, cómo te relacionas, etc... esas son las habilidades blandas.


Y, ¿qué son las habilidades blandas?

Son “el resultado de una combinación de habilidades sociales, de comunicación, de forma de ser, de acercamiento a los demás, entre otras, que hacen a una persona dada a relacionarse y comunicarse de manera efectiva con otros”(2), simple y llanamente, lo relacionado con tus capacidades personales como sujeto psicosocial.

En estos tiempos de pandemia y teletrabajo, dentro de las habilidades blandas podríamos mencionar (3):

  • La habilidad para superar la complejidad y la ambigüedad;
  • La habilidad para liderar a través de la influencia;
  • La habilidad para gestionar a la distancia;
  • La habilidad para manejar equipos interculturales e intergeneracionales;
  • La habilidad para gestionar una fuerza laboral integrando máquinas y humanos; y
  • La habilidad para poder dar respuestas rápidas, ágiles y asertivas.

Podés encontrar mucho material para leer, pero más allá de esa lectura, lo importante es que pongas en práctica el desarrollo de esas habilidades, puede ser inteligencia emocional, Programación Neuro-Lingüística, mejora de las relaciones, manejo del tiempo; o cualquier otra que gustes... Todo, siempre, si lo acompañas de una buena actitud, te ayudará.

Es decir, todas las habilidades y/o capacidades, que te permiten relacionarte con tu entorno (no solo con las personas, sino también con las tareas, las cosas, las emociones, las situaciones personales, entre otras). Si bien, muchas de estas capacidades tienen que ver con tu carácter, con tu personalidad, con tu forma de ver la vida, también pueden ser "trabajadas", desarrolladas, fortalecidas, a través de lectura, reflexión, cursos, etc.

Entra acá la discusión de ¿UN LÍDER NACE O SE HACE?, si bien es una discusión que no vamos a desarrollar acá, entra en el planteo de hacerte ver que hay quienes por asuntos personales tienen más desarrolladas algunas capacidades blandas, y hay quienes se dedican a fortalecerlas/desarrollarlas a lo largo de su vida.

Te invitamos a leer este artículo, es muy claro y seguro te va a dar algunos tips para re-pensarte en tu empleo: “Nadie te va a recordar por tu currículum, sino por tu forma de ser", disponible en: https://viabiz.com.ar/2019/01/23/nadie-te-va-a-recordar-por-tu-curriculum-sino-por-tu-forma-de-ser/?fbclid=IwAR3ag4wtWg_BBPjRwEmQMT1S9IJCLQtTC7yrRQ9hogcYgK_mY478PG5wTvI

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